Confesiones

Coger en la primera cita no me hace una puta

Hace unos días estuve en un bar con un amigo y terminamos hablando sobre coger en la primera cita porque estábamos recordando con cariño a un exnovio que me había reprochado en su momento que me fuera a la cama con él en la primera cita. Hoy en día, a la mayoría de nosotros nos puede parecer extraño tener que justificar nuestras decisiones en el tema de las relaciones sexuales, pero no es la primera vez que entre mis conocidos sale este tema de conversación. Por lo tanto, voy a tirar de algunos argumentos que he tenido que utilizar todo este tiempo para explicar por qué yo (una persona cualquiera, en este caso, una mujer) tengo relaciones sexuales en la primera cita, y por qué pienso que no hay ningún problema en hacerlo.

Como me han dicho algunos exnovios, examantes y amigos: “No estaría con alguien que con la que cogí la primera vez que salimos”. Como si en ese momento los hombres no fueran un ente activo, sino sólo una víctima de la serpiente del Edén, que los tienta. Ya con esto, pensando que estamos en el año 2015 (y que me niego a creer que haya chicos que salgan con las chicas y traten de llevárselas a la cama para probar su rectitud moral), esta teoría tiene defectos.

Mi experiencia, después de todo, es muy simple: no son un persona posibilista, básicamente si salgo contigo es porque me gustas, y si me gustas también tengo ganas de irme a la cama contigo. Soy un ser humano y estoy programada para sentir atracción por las personas que considero adecuadas para la conservación de mi ADN. Hasta aquí todo claro.

El punto es que este hecho de que las chicas tengan deseo sexual está perfectamente aceptado en las relaciones ocasionales, pero no siempre en los demás casos. Aquí está el error: algunos esperan que si cogen con una chica una noche, la cosa no va a tener continuidad, pero creen que tiene que ser diferente si las intenciones son serias. Pero las dos cosas no son excluyentes entre sí; de hecho las personas con las que tengo intenciones serias, son precisamente aquellas con quienes tengo también muchas ganas de coger, escuchar lo que tienen que decir y compartir con ellos, con moderación, el contenido de mi nevera. Creo que esto me hace más una chica monógama que una puta. Tanto la primera cita como la trigésima.

Y, por cierto, ¿realmente tiene sentido, en 2015, hablar de “primera cita”? Digamos que yo conozco a una persona en la que me empiezo a interesar, digamos que me la encuentro en la universidad, en el entrenamiento del equipo de atletismo o en la oficina de correos. ¿Realmente tenemos que hacer que las intenciones mutuas sean tan obvias y organizar una salida solos, que provocará una conversación de WhatsApp de alto contenido filosófico con mis amigas acerca de lo que se puede y no se puede hacer en una primera cita si solo queremos tomar una cerveza? ¿Es, de hecho, tan importante?

Y luego, en 2015, tenemos las redes sociales: aunque sólo te he visto una vez, sé todo de ti. Por supuesto, es importante saber un poco de alguien antes de irte a la cama con él, y de hecho existe la posibilidad de informarse antes de la primera cita. (También es verdad que alguien se puede vender muy bien el las redes y luego ser un desastre total. En ese caso no, no tenemos porqué acostarnos juntos).

En general —no es que sea una regla, más bien es una opción si hice bien mis cálculos— soy una chica que “coge en la primera cita” porque me parece estúpido, superado el umbral de los años de la escuela secundaria, diseñar estrategias y, sobre todo, porque no soy tan sexo-céntrica como para pensar que el éxito de un encuentro entre dos personas depende del resultado de un acto físico.

Esto no quiere decir que sea obligatorio hacerlo de inmediato: el verdadero problema aquí es que no tenemos que ser juzgados por esa elección. Otro amigo mío, al que le pregunté sobre el tema, me dijo que si un chico le gusta, él va a querer volver a verlo hayan cogido en la primera o en la quinta cita, pero si no le gusta se evaporará después de mear en su cuarto de baño. Así que, después de todo, mejor que todas las cartas estén sobre la mesa lo antes posible. Obviamente hay muchas chicas a las que les gusta jugar a este juego, o que simplemente quieren disfrutar del “verás, yo sabía que no debía irme a la cama contigo”, cuando quieren dejarte.

Nunca consideré la sexualidad como algo que trasciende las miradas que intercambiamos o cualquier otra evidencia de la atracción entre dos personas. He echado el freno en muchas ocasiones, pero el sexo no tenía nada que ver: me fui a vivir con un chico a las dos semanas de conocerlo, me metí en historias imposibles con personas que conocí en una fiesta (y con esto no hablo solo de ir a la cama, sino de hacer cosas más complejas que hacemos las chicas cuando nos enredamos en una relación), que deberían preocuparme más que ir a la cama con alguien en la primera cita. (Con la última persona con la que pasé un año de mi vida me fui a la cama la primera vez que salimos solos. Y no fue una mierda irme a la cama de inmediato con él, fue una mierda caer ciegamente enamorada y no escuchar a mi sentido común).

Coger en la primera cita no es malo, enamorarse de un patán sí está jodido, porque las relaciones entre los seres humanos ya tienen bastantes problemas, no hace falta que el sexo sea uno de ellos.

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