Ya no lo soporto, pero a veces pienso que aún lo amo.

Hombres y mujeres que antes derrocharon amor, besos, caricias; ahora se preguntan si la persona que está a su lado es la correcta, si es el amor de su vida. Si aún desean pasar la vida con ellos.

Esto dejaría de ser importante si el ser humano decidiera rápido, si actuara inmediatamente, pero ya sabemos que somos temerosos, cobardes, indecisos. Y por tal motivo esto se vuelve una terrible enfermedad emocional. Las personas pueden pasar su vida entre decidir amar o dejar de amar, y así en un abrir y cerrar de ojos perder su vida, su recurso más valioso. su tiempo, incluido el tiempo para amar.

El amor tiene 2 grandes enemigos, uno es el rencor que hay en el pasado y otro el miedo al fallo del futuro. Ni uno de los 2 existe, pero son el cáncer del amor. Son tan dañinos que cierran los ojos de las personas que se aman, son tan impresionante-mente destructores que hacen que confundamos al amor con costumbre, hacen que le digamos dependencia, inventamos palabras como co-dependencia; hacen que hagamos invisible lo que realmente sentimos por nuestra pareja.

Estos enemigos, cambian el rostro del amor que antes sentíamos por aquel ser que nos hizo vibrar y nos hizo suspirar; y con aliados como el ego, la vanidad y el resentimiento, comenzamos a ver aquel ser con una mirada de desprecio, comenzamos a no soportarlo, ahora su rostro nos genera coraje, no nos alegra el día; por el contrario nos molesta.

Sin embargo el amor es fuerte; indestructible. En las noches o en ciertos momentos sentirás por un instante ese suspiro, esa emoción; pero inmediatamente tu mente lo eliminará, lo bloqueará, tu miedo y rencor lo esconderán de nuevo.

En el mejor de los casos, podrás romper con el miedo; no será fácil, pero puedes hacer que el amor se libere y purifique tu relación. Como segunda opción siempre está el alejarte, con el tiempo todos los que se separan, ya de viejos se sinceran y aceptan que pudieron haber sido menos egoístas y salvar su amor; pero aprendieron y no volvieron a cometer los mismos errores, harán lo que no hicieron con el que era el amor de su vida.

Pero la tercera y última opción es la más dañina, la única que te aconsejo no tomar, vivir en ese estado inmóvil; sin dar y sin dejar. No lo hagas, es mejor siempre vivir en uno de los 2 caminos anteriores, los 2 llevan a la felicidad. Pero vivir en la duda, en el temor, en el miedo, siempre será tu peor decisión.

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