La curiosidad sobre tu pasado amoroso, es algo que a ellos los moviliza. Siempre tienen la necesidad de saber si con cuántos, si sufriste, si te enamoraste. Cuando la confianza comienza a tomar control de la relación, ellos se animan a fisgonear en tu pasado y saciar esa sed de querer saberlo todo de ti, una radiografía completa del terreno al cual están ingresando. Si se sienten bien contigo, si la relación marcha sobre rieles ¿por qué indagar en tu pasado? Curiosidad, costumbre, temores, dudas, todas son opciones que entran a jugar en el terreno de las posibilidades.

¿Qué peso tiene el pasado en la relación?

A nosotras nos encanta cuando empezamos a tomar confianza y las largas conversaciones ocupan un espacio importante en la relación. Preguntamos y dejamos que ellos pregunten también. Pero cuando hacen las incómodas preguntas de con cuántos o con quiénes, ya no nos gusta nada, es que las mujeres nos quedamos con la duda de si la sinceridad puede afectar a nuestra relación, si hace o no falta hablar del pasado, cuando la relación actual parece estar tan bien. En cambio, el pasado de nuestro compañero no suele ser algo que nos inquiete o nos de temor. Por alguna razón, si decidimos ser francas, pareciera que descendemos en valor delante de ellos, pero con los hombres no sucede lo mismo.

Todos: ellos y nosotras, traemos una mochila cargada al hombro de historias, recuerdos, aciertos y desaciertos, fracasos, dolores y aprendizajes imborrables. Somos el resultado de nuestras experiencias vividas y nos proyectamos a partir de ellas. Eso es lo más importante.

Cuesta que entiendan que muchas veces hemos pasado por ciertas circunstancias sin pretenderlo, pero hemos aprendido una excelente lección que nos servirá para toda la vida. No somos menos, ni más por las experiencias que nos ha tocado vivir. Pero existe para nuestra cultura arraigada en el machismo, una concepción de que las historias de amores y amoríos están reservadas solamente para ellos, no para nosotras. Pareciera que nos desvalorizamos en tanto y en cuanto transcurre el tiempo, y cargamos la maleta de historias, tropiezos y recuerdos mientras llega la persona ideal.

Es por ello que, a las mujeres nos toma más trabajo confiar las cuestiones de nuestro pasado con la pareja, aunque nos parezca que sea el indicado, por eso mismo, el temor invade a la hora de hablar de quienes somos y de quienes fuimos. Si llegamos a confiar en alguien y nos entregamos a esa relación para después terminar en una decepción sabemos que podemos terminar sufriendo.

Las personas que forman parte de nuestro pasado no están allí porque sí, están porque fueron grandes decepciones, nos hicieron sufrir, porque la relación fracasó producto de profundas asimetrías o por falta de entendimiento o porque el amor se acabó. Finalmente, en todos los casos hemos querido que funcione, hemos pretendido ser felices, difícilmente nos quedemos en una relación si sabemos que fracasará. Recuperarnos de las batallas perdidas nos lleva tiempo, pero tenemos el derecho de volverlo a intentar y llenarnos el alma de lo mejor que podemos guardar de esa relación que se fue, pero, sobre todo, de un sincero aprendizaje.

Lo que no hace falta mencionar

No construye y no aporta a tu nueva relación que le hagas comentarios sobre tu ex. Nunca traigas los recuerdos de lugares, momentos o circunstancias que lo recuerden. Puedes mostrarle inseguridad a tu pareja. Tampoco le digas si le caía bien a tu familia, pues lo estás supeditando a la impresión que pueden tener de él. Nunca compares, ni actitudes, ni gestos y mucho menos en materia de sexo.

Son filtros que debes aplicar en tu nueva relación, pues no aportan absolutamente nada, solo te perjudicará.

¿Qué tan necesario es saber del pasado?

Si del pasado se aprende, si del pasado se construye el camino, se guarda lo que nos sirve para ese transitar que nos queda, y se deshecha todo aquello que nos causa dolor, para volver a empezar ¿qué tan necesario es para ellos conocerlo?

Muchos hombres sienten la necesidad de preguntar como un dato curioso, el querer saber con quién están les provoca conocer ese pasado que en el fondo les despierta todo tipo de inquietudes. Otros, por inseguridad o por temor, preguntan para buscar el punto de la comparación. Buscan en qué se parecen a esa persona que pudo haberte roto el corazón. No hace falta.

Pues todos los amores son diferentes, todas las comparaciones son inútiles, implican una pérdida de tiempo y una preocupación innecesaria, pues si están juntos y se llevan bien, eso es lo único que debe importar. Trabajar desde el presente que los une para construir un futuro juntos es lo único realmente significativo para ambos. Recuerda que las relaciones son de a dos, solo importan ustedes dos y nadie más. Los terceros han quedado en el capítulo anterior y todo lo que venga a partir de ahora será desde la página que juntos comenzaron a escribir.

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