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Por qué a veces desaparezco, cancelo los planes y no contesto al Whatsapp

Alguna vez te habrás preguntado por qué cancelo una salida, desaparezco, tardo horas en conectarme a Whatsapp o voy al cine solo, sin avisar a nadie. Puede parecer raro, porque me has propuesto un plan de la hostia y no recibes respuesta. Incluso puedes pensar que me pasa algo, porque era una comida familiar tranquila y he pasado. Pues no, simplemente no me apetecía.¿Sabes lo que hice? Quedarme en casa y no saber nada de nadie.Pero bueno, hagamos las paces.

Lo primero es pedirte perdón, no quiero que te lo tomes como algo personal.De hecho no es exclusivo contigo, tampoco te creas tan importante. Mierda, la estoy cagando más. A ver, que yo te quiero un huevo, pero hay momentos en los que resulta más fácil no contestar y evitar una hora de excusas, porque realmente no tengo ganas de hablar o ver a nadie. ¿Esa quedada a cenar un martes que me libré? No tenía nada familiar. ¿El cumpleaños de tu amigo? Me apetecía nada , lo siento.

Ahora pensarás que soy un cabronazo, pero todo está orquestado desde el cariño. La cosa es sencilla, muchas veces no siento la necesidad de hacer cosas… con nadie. Nuestra relación está por encima de eso, ¿lo sabes no?Y mira, que a mí gusta estar solo de vez en cuando porque me lo paso muy bien aburriéndome o haciendo nada. Estar en casa acurrucado en el sofá y sin contestar a los mensajes. Uf, se me cae la baba solo de pensarlo. Y lo admito, eso de poder leer los mensajes de WhatsApp sin entrar a la aplicación me da la vida, es el MEJOR invento del Siglo XXI. Pero sin rencores, por favor.

En serio que lo siento, pero entiende que no siempre me va a apetecer hablar, vernos o mirar el grupo. Es como si estoy leyendo tranquilamente en el sofá y te pones a contarme tus movidas. ¿Hola? Que no es el mejor libro de mi vida, pero me apetece seguir con la historia. Yo respeto tu espacio. De hecho, otras veces he cedido y nos hemos tirado horas comentando los chismes de la semana, intentando solucionar nuestras  rayadas mentales. Pero mira, hoy me apetece más un capítulo de mi serie favorita  y comerme una pizza. ¿Perdóname, ok?

Salir a correr solo. Darme una vuelta para escuchar música. Leer en un parque. Marcarme un doblete en el cine porque es el día de promoción. Sentarme en la terraza a mirar al infinito. Quedarme en mi habitación y no salir. Hacerme sopa para uno. Silencio. Pensar en esa pizza que podría pedir. Soñar conmigo mismo durmiendo e imaginarme tranquilo en mi soledad. Mmmm, ¿qué más se necesita para ser feliz en algunos momentos?

Además, conoces mi decálogo de planes y no me gusta hacer nada los domingos, en general. Bueno y los lunes ni hablamos. ¿Estamos locos? Dios, pero si queda toda la semana. Vale, ahora me dirás: “pues cuando quieras ir a un concierto o necesites hablar por teléfono no me llames, ¿eh?”. Tampoco es eso, no nos pongamos extremistas. Soy una persona social y no paro de salir, pero hay veces que no me apetece nada de nada y acabo haciendo bombas de humo.

Aún así, no todo se reduce a la fiesta, esto es solo para que entiendas mi pasión  por cancelar una salida, no contestar a los mensajes o desaparecer unos días. Es simple, te quiero mucho y al resto también, pero en algunos momentos necesito estar solo. Sin acritud. Cuando me necesites, estaré ahí. Pero, cuando me necesite a mí mismo, también.

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