Una reflexión para los que quieren repetir con su primer amor

A veces, cuando estamos mal con la pareja o nos sentimos solos, la memoria nos revuelca y el primer amor surge de las cenizas con una fuerza inusitada. Es cuando la nostalgia nos cuestiona por qué estamos acá, en vez de estar allá. En el silencio de nuestro cuarto, cara a cara con la almohada y en el más vergonzoso atrevimiento, nos permitimos pensar en lo que podría haber sido y no fue. Sin darnos cuenta, magnificamos, agrandamos y adornamos aquellos años locos.

La mente puede momificar psicológicamente a una persona y mantenerla invariable, así como alterar positivamente un recuerdo y embellecerlo. En ambos procesos la información almacenada se modifica para salvaguardar lo bueno: en la “momificación”, nada cambia (el atributo no envejece y se hace eterno). El recuerdo se retoca tanto que ya no es el mismo (se glorifica o se santifica). Todos sabemos que permanecer anclado a la historia afectiva y negarse a elaborar el duelo no es sano, pero en ocasiones la mente se empecina en tener vivo lo que ya expiró.

La infidelidad que se planea o sucede con “el primer amor” no ocurre -se dicen quienes pretenden engañarse- con cualquiera, sino con la persona que “debe ser”, con la que “lo merece”, como si se tratara de una franquicia concedida por el pasado: “Si voy a ser infiel con alguien prefiero que sea con quien inauguró mi corazón o mi vida sexual”No deja de ser absurdo. ¿Realmente crees que existe una persona en el mundo, conservada en formol, que espera por ti y  con quien el engaño está justificado?
Una paciente decía que cada vez que peleaba con su esposo, se encerraba a llorar y a maldecir porque no se había casado con su primer novio, y mientras rumiaba su arrepentimiento, entre lágrima y lágrima, iba tejiendo una historia de amor (supuestamente la suya cuando era joven) que opacaba con creces la de Romeo y Julieta. Cuando profundizamos juntos el contenido de su melancólica narrativa, descubrimos que el “hombre de sus sueños” nada tenía que ver en realidad con su primer amor, quien entre otras cosas le había sido infiel varias veces.

Si aún veneras a tu primer amor y lo tienes como punto de referencia para comparar tu relación actual, quítalo del medio.Estás siendo injusto con tu pareja porque es muy probable que tu mente haya fabricado una imagen idealizada de lo que fue. No pongas a la persona que amas a competir con un ser inexistente y cuasi perfecto que solo existe en tu imaginación. Mejor concéntrate en lo que tienes, en lo que es tu mundo afectivo, en lo que eres, en lo que tu pareja representa para ti. Realismo crudo y bello, eso es el amor maduro. Si tu relación de pareja no está bien, un encuentro con el primer amor, así sea a tomar un inocente café, es meterse a la boca del lobo. En estos casos, las probabilidades de ser infiel son altísimas y lo que suele guiar la infidelidad es el intento inmaduro e irracional de recuperar un pasado que ya no existe. ¿Quieres mayor ilustración? No más lee la historia de Eduardo, “El hombre que quiso dejar todo por su primer amor“.