Si una mujer, sea por las razones que sean, tiene a sus hijos por cesárea, no debemos discriminarla.

Este es el mensaje de una madre para quienes piensen que la cesárea es “la salida fácil”
“¿Tuviste cesárea o parto normal?” Es una de las preguntas que en muchas ocasiones nos hacen otras personas cuando somos madres recientes. A veces me pregunto si es realmente importante que todos sepan cómo llegaron al mundo nuestros hijos. No me lo tomen a mal, me gusta hablar de estos temas.
Lo que no me gusta es que se nos juzgue o nos etiquete por la manera de tener a nuestros hijos. Somos muchas las madres que en alguna ocasión nos hemos sentido discriminadas simplemente por el hecho de que nuestros hijos hayan nacido por cesárea.
Ahora una madre australiana, responde a aquellos que dicen que una cesárea es “la salida fácil”, en una publicación donde detalla lo que se siente después de haber tenido una.
Olivia White es una bloguera de maternidad que recientemente compartió en su cuenta de Instagram una foto que se tomó después de haber tenido una cesárea. Lo hizo para compartir un mensaje muy importante que muchas personas parecen no entender aún: la cesárea no es el camino fácil.
“Miren, sé que este posiblemente no es mi mejor ángulo (¿o sí?), ¿pero quién no se tomaría una selfie después del parto para ver por dónde te cortaron y sacaron a una persona completa? (Por si no pueden notarlo, aún no puedo ver más alla de mi útero todavía hinchado). Así es como realmente luces unas horas después de una cesárea.
Para cualquiera que piense que esta es la salida fácil, bueno, intenten tener un corte de 6 pulgadas en tu barriga […] Después, eso se cose nuevamente mientras sientes como si tus órganos estuvieran intentando escapar. Claro, ¡todo son arcoiris y dulces hasta que la anestesia termina! Después de eso sientes como si te hubiera atropellado un autobús, que después retrocedió para asegurarse de no haber fallado la primera vez.
Lo peor es que sentirás que deberás llevar pantaletas de abuela que lleguen hasta tu cintura porque te dan pesadillas de solo pensar en ponerte algo entre tu barriga y tu región púbica.
[…]¡Pero no cambiaría nada! Porque si no fuera por la posibilidad de que mis hijos nacieran de esta manera, no estarían aquí conmigo hoy.”
Para muchas madres es justamente así como se siente una cesárea. Yo recuerdo poco de la mía, sentí que pasaron solo 5 minutos entre que me ingresaron al quirófano y conocí a mi hija. Pero en algo sí estoy completamente de acuerdo: cuando termina la anestesia, el dolor es indescriptible.
debo admitir que me dio mucha risa el comentario sobre las “pantaletas de abuela” porque es muy, pero muy real. Los primeros días, semanas e incluso hasta los primeros meses, te da terror ponerte cualquier prenda que pueda apretarte o que caiga justo sobre la cicatriz pues sientes que podría lastimarte o volverte a abrir el corte (suena absurdo ahora, pero en el momento me daba pánico de pensar en que podría abrirse la herida).
Y ni hablar del proceso de recuperación mientras cicatriza la cesárea, hasta ir al baño se vuelve una pesadilla. Levantarse de la cama es un sufrimiento, cargar a nuestros bebés mientras nos recuperamos puede ser muy díficil y emocionalmente doloroso. Así que no, la cesárea no es el camino fácil.
Esto es lo que me parece más importante de todo el mensaje de esta madre. Debemos ver la cesárea como lo que es: una opción para las mujeres que no pudimos tener hijos de manera natural. Con esto no quiero decir que la cesárea deba ser considerada como algo habitual pues sabemos que lo mejor y más recomendado es que los bebés nazcan por parto natural. Pero sí hay muchas razones por las que se tienen cesárea, que no tienen nada que ver con el desempeño o valor que tenemos como madres.
Si una mujer, sea por las razones que sean, tiene a sus hijos por cesárea, no debemos discriminarla. La cesárea no es el camino fácil ni define qué tan buena madre se es. Terminemos con esas frases horribles como “tú no pariste porque tuviste cesárea” o “eres una cobarde por no tener un parto natural”. Aunque sí importa la manera en que nacen nuestros hijos, es aún más importante garantizar que mamá y bebé estén seguros.
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