Aunque no nos guste admitirlo, todos alguna vez hemos mentido, ya que es una práctica habitual en los seres humanos. Y a pesar de que cada persona lo hace por diferentes motivos, generalmente es para beneficio de sí misma y de sus propios intereses. Lo malo es que, cuando la verdad sale a la luz, casi siempre hay graves consecuencias, sobre todo si sucede en una relación de pareja.

A profundidad

En cualquier tipo de vínculo, ya sea familiar, laboral, de amistad o de amor, la sinceridad es muy importante. Sin embargo, “es casi imposible que podamos ser cien por ciento honestos en nuestras relaciones personales, por lo que en ellas siempre habrá algunas mentiras, aunque sean de las llamadas piadosas”, afirma el psicoterapeuta Juan Antonio Barrera Méndez, director de atención y tratamiento psicológico. Pero aunque es algo habitual, un engaño puede dañar un lazo entre dos personas y mientras más grande sea, mayores serán las consecuencias que traiga si se descubre la verdad; tanto que puede provocar su rompimiento.

También hay quienes ya conocen a quien aman y saben que uno de sus defectos es mentir, pero no por eso no le afecta y en su relación se produce un desgaste constante. La paradoja es que “nunca podrían separarse porque se llegan a acostumbrar a vivir juntos con ese tipo de dinámica particular. Es por eso que las consecuencias de tener mentiras en una relación de pareja dependerán de la singularidad del vínculo que tienen. A unos les puede afectar al grado de una posible separación, mientras que a otros sólo les desgastará, pero no amenazará su unión”, advierte el especialista.

Cada uno decide

En su libro En el mismo barco, el autor y psicoterapeuta Mario Guerra comenta que hay muchas maneras de romper la confianza de quien nos ama, incluso cuando se trate sólo de ocultar información que nos afecta ‘por nuestro propio bien’. “En realidad, sólo enfrentando la situación, observando su momento y circunstancia, decidiremos qué actitud adoptar al respecto. Una sola deslealtad, si la reconoce el infractor, puede ser perdonada. Pero si es sistemática, eso ya no pinta bien. ¿De qué te sirve que te pidan perdón una y otra vez por lo mismo? Ahí no es el infractor el más dañado, sino el que, por lo que sea, deja pasar constantemente las transgresiones. Pero cada uno decide, pues sólo uno sabe lo que ‘compra’ y el precio que paga en una relación”.

De acuerdo con el psicólogo Juan A. Barrera, lo más complicado después de ser descubierta una mentira es la reconstrucción de la confianza. Si ésta no se tiene en realidad, podría desarrollarse muy poco y el futuro de la pareja podría ser incierto o simplemente ya no existir.

Lo más grave que puede suceder ante el engaño es la fractura de la confianza, toda una vida se puede estar trabajando en ella, pero puede bastar sólo una mentira para destruir completamente una relación”. Psicólogo Juan A. Barrera Méndez.

¿Sí o no confiar?

La fidelidad dependerá de las reglas que establezca cada pareja; “sin embargo, si se quiere continuar en la relación, no existe otra opción que volver a hacerlo a pesar de las circunstancias. Si esto se practica de ambas partes es posible volver a confiar, pero es un trabajo que toma mucho tiempo”, señala el psicólogo Barrera. Por otra parte, el psicoterapeuta y coach ontológico Mario Guerra dice que ante las deslealtades existe un elemento que se debe tomar en cuenta, y es la actitud ante lo sucedido del infractor, es decir, el que miente. Y es que, según comenta, “pedir perdón no funciona, se necesita la confesión del acto, una toma de conciencia plena de lo ocurrido y sus efectos, y un compromiso de no volver a fallar. Sin esto, navegarán por aguas peligrosas”.

La verdad por delante

El psicoterapeuta Barrera Méndez sugiere que si tu relación apenas empieza y detectas alguna mentira, es importante que aclaren las cosas para poder construir un proyecto más sólido a futuro. Intenten mejorar la manera en que se comunican para orientarse hacia un mismo proyecto, siendo sinceros y aclarando lo que realmente desean para no decepcionarse o decepcionar a la otra persona. Asimismo, es imprescindible ponerse siempre en el lugar del otro, practicar el altruismo y la comprensión de forma recíproca.

Las causas

De acuerdo con el psicoterapeuta Juan Antonio Barrera Méndez, con frecuencia mentimos para:

• OCULTAR errores y no ofrecer disculpas.

• CULPAR, dañar o ayudar a otra persona.

• CUBRIR la verdad.

• NO ENFRENTAR el futuro.

• CREAR una realidad que no existe.

• SER el centro de atención.

• EXAGERAR la realidad.

• NO HACERSE responsables.

• EVITAR la pérdida de la pareja.

• APARENTAR lo que no es.

• SENTIRNOS seguros.

• EVITAR la vergüenza.

• CONSEGUIR un beneficio o ventaja.

• EVADIR las consecuencias de conocer la verdad.

• SER PIADOSOS con los demás.

• LOGRAR objetivos de vida paralizados.

Antes de mentir

• Piensa en las consecuencias que traerá hacerlo.

• Ten presente que tarde o temprano la verdad sale a la luz.

• Piensa que la vida es un boomerang que mientras más fuerte lo lancemos, así con ese nivel de fuerza regresará y nos golpeará.

• Ponte en el lugar del otro para darte cuenta de que no te gustaría que las mentiras que dices te las digan a ti.

• Toma en cuenta que la verdad es como los cimientos de una casa: mientras más fuertes son, pueden resistir mejor los vientos de la adversidad. Y por el contrario, si su unión se basa en mentiras, las bases de ésta serán más débiles.

• Considera que tener una relación recíproca fundada en la verdad tendrá más posibilidades de crecer, incluso ante las adversidades.

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