Poemas

¡Señorita!

Ya se acabaron las indirectas, no puedo seguir disimulando por medio de imágenes que quiero que sea mi princesa; así es, tan sólo miré el brillo de mis ojos al contemplar su rostro, ellos dejan en evidencia que me trae loco.

Creo que esta es la parte en la que me dice ¿Que me quede o me marché? Justo ahora ya no hay caritas de chat, ni sonrisas para disimular que me encanta y muero por besarla.

Quisiera de frente pronunciar en palabras muy claras ¡Desde que la miré sonreír ya no puedo olvidarla! Tal vez sienta que me apresuró un poco pero es que mi corazón que se enamoró de sus ojos “he pensado en llevarlo al manicomio pero allí moriría de pena si poder observar su rostro”.

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