Dímelo Bonito Historias

Quiéreme como soy, no como te gustaría que fuese

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Enamórate de mí y de todo lo que ello implique, dame la libertad de mostrarme abiertamente, de deslumbrarte con mi luz y opacarte un poco con mi oscuridad, saca de tu cabeza lo quieres que sea y decide conocerme y amarme como soy, quizás te sorprendas porque sea mejor de lo que esperabas, pero deja atrás tus expectativas, tus imposiciones y tu control y déjame mis alas intactas para volar junto a ti.

Querer cambiar a los que queremos es una conducta generalizada

Muchas veces con la bandera del amor, nos empeñamos “por el bien” de la otra persona en criticar sus maneras, en decirle lo que debe o no hacer o en indicarle la ruta especifica que debe seguir. Sin considerar bajo estas circunstancias que cada quien vino a este mundo a vivir su vida, a cometer errores, a idear caminos, no a aceptar imposiciones, disfrazadas o no, de sugerencias, no a vivir la vida a través de los ojos de otros y menos a volar sobre alguien más.

Debemos tener la capacidad y la responsabilidad de mostrarnos como somos, para no engañar a quienes se nos acercan, y que a partir de allí quien quiera estar con nosotros saque sus conclusiones de si desea o no vincularse a nosotros. Desde la franqueza, desde la realidad y mostrando nuestra esencia con humildad y amor hacia nosotros mismos, aceptando que efectivamente tenemos oportunidades de mejora y que aunque no estemos cerrados a cambiar, mientras existan, están con el paquete “todo incluido”.

Así mismo debemos aceptar a quien se vincula a nosotros de cualquier manera con sus virtudes y sus defectos, aceptando sus ideas, y teniendo la suficiente humildad y tolerancia para dejarlo vivir y tomar sus propias decisiones sin ser juzgados. En términos generales no solemos hacer las cosas para perjudicar a alguien, las hacemos de una manera determinada porque pensamos hacer “lo correcto”, en general la mayoría hace lo mejor que puede con los recursos que tiene y eso merece respeto y aceptación.

Si no podemos estar con alguien por determinadas actitudes, reacciones, incompatibilidades, es mejor alejarnos, antes de intentar cambiarlos. Los cambios reales solo se producen de adentro hacia afuera y si una persona no internaliza esa necesidad de cambio, sencillamente no lo hará, entonces es absurdo amargarle la vida y hacerlo nosotros por no aceptar lo que en conjunto es.

Si me quieres, quiéreme entera, no por zonas de luz o sombra… Si me quieres, quiéreme negra y blanca. Y gris, y verde, y rubia, quiéreme día, quiéreme noche… ¡Y madrugada en la ventana abierta! ― Dulce María Loynaz

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