Será que puede salir algo bueno de una red de mentiras y engaños? Por qué lo hacen los hombres? Y por qué hay mujeres que les siguen el juego?

Para el común denominador de las mujeres y de la sociedad que juzga despiadada el papel de “la otra”, es imposible concebir la idea de que estar del lado oculto de la historia no es precisamente color de rosas. Nuestra condición humana, minada de flaquezas y temores, no siempre nos permite levantar la mirada y ver por encima de los hombros todos los ángulos de las circunstancias. Hablar de infidelidad nos afecta en los puntos más neurálgicos, donde la sola palabra cierra filas en torno a la persona engañada, pero en una historia de 3, víctimas y victimarios forman parte de un todo de donde es difícil salir sin heridas. ¿Qué pueden sentir ellos por su segunda mujer?

La tercera persona y la búsqueda inconclusa

Nadie tiene la vara más alta de todas para ser capaces de juzgar más que a uno mismo. Esa debe ser la punta de ovillo, antes de entrar a tallar al fondo de las cuestiones más viscerales del ser humano. Tácito e implícito parece, o quizás sea más fácil, apoyar a la esposa que sufre por el engaño. Cada hogar es un mundo, y en cuestiones de relaciones, es imposible saber con certeza qué pudo haber pasado en esa pareja para que él, busque fuera de casa “algo más”.

Es cierto que existen muchos hombres que adquieren la costumbre de ser infiel y que aun estando en una pareja estable, no son capaces de quitársela. Son así y quizás nunca dejen de serlo, lo cual invita a reflexionar si vale o no la pena permanecer al lado de una persona que será así toda la vida.

Pero ¿quién es realmente la tercera persona? Probablemente ellas no hayan proyectado en su vida ser la tercera en discordia, ni hayan estado planificando encontrar al hombre casado, como cuando se busca al príncipe azul. La vida simplemente propone partidas de ajedrez donde las jugadas suelen presentarse de manera mucho más complejas que en otras y toca atravesar por terrenos sinuosos donde el amor puede hacerse presente en medio de lo adverso de la situación.

¡Claro está, que, así como hay hombres infieles, hay mujeres que ocupan el segundo puesto con otras intenciones menos pasionales y amorosas! Nadie justifica una infidelidad, es una mera descripción de situaciones en la vida real en donde no todo es tan blanco ni tan negro. Las sombras de los matices son confusas y es difícil entender a cabalidad el rol de la tercera en discordia.

¿Es posible que un hombre se enamore realmente de su amante? ¿Por qué buscar una relación de 3?

Quizás evadir los problemas de la realidad que lo apabullan o el matrimonio se encuentra atravesando por una crisis, porque necesitan evadir de la realidad y estar con otra persona, es que se sienten invitados a entrar en contacto con un mundo de fantasía que no es el que sobrellevan a diario.

Ingresar a otra relación supone un deseo de mantenerse al lado de alguien que aporte algo diferente a lo acostumbrado en su vida. Esto también tiene otra sazón para ellos, pues la amante continúa siendo libre, no tiene que mostrar que asume algún compromiso con ella, lo que en el fondo no es su caso.

Según expertos en sexología, el hombre puede ver a esa segunda mujer, como algo inalcanzable, representa esa aventura, esa experiencia distinta y se trata para ellos de una mujer especial que hasta les puede resultar valiente. Siempre y cuando se trate de un caso en que él esté manteniendo una relación verdadera en paralelo a la que tiene en casa. Se trata pues, de una relación que también se cultiva, se alimenta, pueden conocerse y por qué no, llegar a quererse, lo cual no significa que esto sea justo para la parte engañada.

Tomando lo dicho anteriormente como base, podríamos afirmar que los hombres pueden encontrarse en una segunda relación amorosa y también pueden desarrollar sentimientos por esa segunda mujer con quien comparte también una parte de su vida, aunque sea en las sombras. No la ve como una amante, sino como ese “segundo amor”. Pueden sentir por ambas mujeres sentimientos que no impliquen el cambio de espacio o del rol que cada una ocupa en su vida.  

Para él la esposa ocupa un lugar muy importante, es con quien comparte el hogar, la casa los hijos, una historia vieja en común. No significa esto que su segundo amor no llegará alguna vez a ocupar ese rol. Se trata de un proceso que quizás puede ser largo y complejo, con muchas cosas que subir a la balanza. Por esta razón no es algo que se de en el común de los casos, pero sucede, pues la segunda mujer puede llegar a ser importante para él, con la diferencia de que apareció en un momento inoportuno y en un tiempo en donde él ya tenía su vida hecha y este contexto hace las cosas mucho más complejas.

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