No me pegues nunca. Recuerda que estoy aprendiendo, que a veces soy inquieto y me gusta explorar; no es fácil entender los límites del mundo adulto, entender que hay cosas que no puedo ni debo hacer y el por qué.

No me pegues nunca. Necesito tu paciencia, tu amor y tu respeto para entender cómo funciona el mundo y poderme mover en él. 

No me pegues nunca. Si me pegas, aprendo que se vale que quien más te ama, te lastime; aprendo que quien está en una posición de autoridad puede usar la fuerza, el miedo y el dolor para controlar a alguien más vulnerable.

No me pegues nunca, daña mi vínculo contigo, y en vez de respeto y confianza siento miedo y rabia hacia ti.

No me pegues nunca, aunque a ti te hayan pegado en tu infancia, tú hoy puedes romper esa cadena y ayudarme con eso a ser una persona más empática, más inteligente emocionalmente y más capaz de resolver dificultades y diferencias sin violencia.

No me pegues nunca, verás que si haces un esfuerzo, puedes aprender muchísimas maneras de enseñarme los criterios y los límites de relación saludable conmigo, con los demás y con el mundo, sin necesidad de un solo golpe.

No me pegues nunca, ayúdame a crecer en un mundo en el que relacionarse sin violencia es posible.

Autor: Mariana Gomes de Vínculos y Crianza Respetuosa

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