Confesiones

Las nalgadas de cariño a una mujer. Esta es la razón por que a los hombres tanto le gusta

Una vez en la alcoba, mientras el entusiasmo va en aumento, es natural que ellos deseen hacer cosas que fuera del encuentro íntimo no harían. Así, dar nalgadas a la pareja, es una práctica que muchos hombres disfrutan en ese momento y muchas mujeres también se sienten motivadas por ello.

A ciertos hombres los cautiva la idea aun estando fuera del encuentro sexual. Te contamos por qué dar nalgadas a la pareja los atrae tanto.

La importancia de la virilidad juega un papel preponderante

“La verdadera virilidad significa una voluntad fuerte guiada por una conciencia delicada”, asegura el escritor británico Aldous Huxley.
En el territorio de la intimidad, ellos necesitan sentir que pueden mostrar su virilidad. La importancia de la virilidad es para el hombre una búsqueda que data desde el inicio de la civilización, desde que debía salir a cazar y ofrecer protección a la pareja, hasta hoy que ya se la entiende desde otra perspectiva.

En el ámbito sexual, adquiere una connotación diferente, por la cual el hombre siente un placer más intenso si la exteriorizan y sobre todo es tal, si sabe que su pareja se siente también motivada por ello. Si dar nalgadas fascina a los hombres porque son la prueba fehaciente de su virilidad, así también hay mujeres que sí se sienten erotizadas con ello y otras que no.

No importa mucho cómo sea el cuerpo de la mujer, pues no es necesario que ella tenga grandes nalgas, simplemente disfrutan de lo que sienten al tacto y al roce. Cada pareja sabrá en qué momento y posición lo disfruta más, pero en ciertas posiciones como estando la mujer de espaldas y sostenida en cuatro, es cuando ellos sienten que tienen mayor cercanía con esa parte del cuerpo, están a su alcance y los enciende más. Es la posición, la visión, el tacto, la imaginación, todo fluye para ellos en ese momento si con su pareja se siente en la libertad de hacerlo.
La erección para ellos, en estos casos, suele lograrse mediante las reacciones físicas que van teniendo, como la aceleración del ritmo cardíaco que permite que la sangre comience a circular con rapidez. Para ellos, todo influye, y un detalle importante es el nivel de excitación que alcanza la pareja, eso los conmueve aún más.

¿Hay algo más que la simple sensación de placer?

La sensación de poder es inevitable. Para ellos observar el placer que despiertan en su pareja, por más mínimo que este sea, es motivo suficiente para sentirse no solamente motivados sino también, satisfechos de poder conectar y disfrutar de las mismas cosas con la pareja, además de sentir que están dominando la situación y de que han tomado el control.

En este punto, nos permitimos hacer una diferenciación no menos importante. Para las nalgadas o también llamadas spanking cada pareja sabe el ritmo con el cual quiere llevar ese momento y la mayor o menor intensidad que darle de común acuerdo. Sin embargo, otra cosa son los azotes, más bien ubicados dentro del marco del sadomasoquismo. No estamos hablando de lo mismo, la diferencia radica en el grado de intensidad con que se los realice. Hay hombres que para alcanzar mayor excitación necesitan aumentar la intensidad del golpe. Si el nivel de intensidad de las nalgadas es delicado y suave a ellos nos les despierta ninguna emoción, en cambio, si lo hacen con mayor energía e intensidad sí.
Hay quienes creen que esta conducta sexual, así como otras, ha sido tomada del vasto contenido ofrecido por la pornografía, pues se presentan, dentro de este margen, muchas prácticas sexuales que, para quien las observa, acaban por aplicarlas en su vida íntima.

Recuerda que la emoción tiene el aspecto de una brújula que nos está diciendo constantemente qué hacer. “El instinto sexual no es nada más que la voluntad absoluta de vivir”, expresa Arthur Shopenhauer, es por ello que cada pareja sabe, cómo se sentiría más tranquila, la motivación en la intimidad y el ritmo con el cual lo lleven será siempre criterio personal de cada pareja, lo importante es que exista entre ambos una comunicación fluida para que puedan conocer sus preferencias, sus gustos y sentirse lo más cómodos posible.

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