Algún dia, en algún lugar, y por algún motivo la volverás a ver.
A ella, aquella chica de la mirada perdida, aquella chica a la que ayer jurabas amar, la misma que te amó honesta y verdaderamente.
Volverás a encontrarte con esa tonta que antes prefirió hacerte feliz a ti, que ser feliz ella misma.
La volverás a ver y el corazón se te detendrá por un segundo.
Tal vez la verás con otro pelo, quizás con otra ropa, puede ser que más madura, más hecha mujer.
Y entonces cuando la veas llegar, no podrás dejar de observarla toda la noche, hasta que se vaya de ese lugar.
La verás y te preguntarás que fue de ella, si ya tiene a alguien mejor, si ya te olvidó o si en algún momento pasas por su mente.
Pero ella solo te mirará, con la cara que cualquier persona mira cuando ve a alguien que le hizo dañó unos años atrás, con la mirada pausada, y agachando la cabeza, pero ya no le dará importancia el volver a verte.
Y se irá de ese lugar, olvidará haber visto tu cara por ahí.
Y tú estarás toda la madrugada recordando los momentos bonitos que ella te regaló, recordarás como la conociste, aquellass cosas que adorabas y odiabas de ella, y te preguntarás si sigue siendo la misma.
Recordarás esos malos chistes que ella decía, pero ésta vez si vas a sonreír.
Extrañarás esos abrazos de amor que ella te daba sólo a ti. Pero sobre todo pensarás en ese momento, en ese reencuentro tan casual, y te preguntarás porque la dejaste ir.

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