Parejas

¿El hombre olvida más rápido?

El ideal de la “pareja eterna” se da en muy pocos casos y para llegar a ella, debemos transitar por una serie más o menos larga de experiencias que no llegan a buen puerto, cada una diferente a la anterior y con un grado mayor o menor de positividad o negatividad.

Poner el “punto final” a una relación no es nada sencillo y depende de la dinámica propia de cada pareja, de las situaciones que la rodean, de los sentimientos de cada uno, de la historia por la que transitaron antes.

El momento de terminar suele acompañarse del dolor, lágrimas y por qué no, una sensación de desánimo y hasta fracaso.

Entre mujeres y hombres suelen marcarse diferencias al transitar esta situación. Ellas, como en otros aspectos de la vida, aparecen más emocionales y más dispuestas a mostrar sus sentimientos. El proceso de duelo de la relación puede ser más largo, pero definitivo.

¿Y qué ocurre con los hombres?

Analizando

Al terminar con una relación afectiva, se suele ver una diferencia en la percepción de cómo los hombres manejan ese proceso. La idea generalizada es que ellos olvidan más rápido.

¿Será esto verdad? Quizás analizando la situación podamos aclararla.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que los hombres no muestra tan clara y francamente sus sentimientos. Por razones de educación y de cultura, ellos ocultan lo que sienten, especialmente si se trata de dolor o tristeza.

Otro aspecto muy importante a considerar es que el hombre es perfectamente capaz de sostener una relación por largo tiempo basado únicamente en los físico, es decir, estar con una mujer porque le atrae desde ese punto de vista, sin sentirse enamorado o sentimentalmente comprometido.

Los hombres, hablando de manera general, demuestran siempre que pueden olvidar rápido y “superar” a una mujer casi de inmediato, pero es importante considerar que la cultura machista les inculcó que pueden “conseguir” otras mujeres cuando quieran. Esta es una idea muy presente, que de alguna manera predetermina la manera de actuar del hombre ante una situación potencialmente conflictiva o dolorosa. Según esta concepción, el hombre está siempre “a la caza” de mujeres que tratan de seducirlo.

Las diferencias

Teniendo en cuenta estos aspectos, se pueden marcar interesantes diferencias entre él y ella al momento de encarar el fin de una pareja.

La mujer sufren mucho en el momento de la separación y vive sus consecuencias inmediatamente, demostrando sus sentimientos. Sufre ante la idea del amor perdido, los recuerdos y las emociones presentes. Incluso pueden verse afectadas físicamente en ese momento, enfrentar dificultades para conciliar el sueño, experimentar depresión, ira, etc, incidiendo también en su vida social y en su desempeño laboral. El proceso de duelo es más largo y caótico, pero definitivo cuando cierra ese ciclo y salen de la situación fortalecidas anímicamente.

En cambio, en el hombre todo esto parece desarrollarse más adelante, difiriendo el momento de asumir la situación. Parecen aceptar sin problemas el final, quizá haga un intento por reanudar la relación, pero en general no se dejan llevar por sus emociones. Normalmente “hacen lo que hace un hombre”, porque piensan más allá de los sentimientos: el estatus social, la estabilidad económica, la facilidad sexual, etc.

Dedicarán su atención a otras cosas y otras personas y es común que comiencen a “saltar” de relación en relación, sin pasar por un proceso de duelo completo. Piensan que si una relación terminó, no hay tiempo que perder ni “llorar por la leche derramada”: es momento de salir con alguien más. Eso no significa que hayan olvidado a su expareja: funciona como una forma de autodefensa de su propio ego porque a un hombre se le enseña que puede tener mujeres cuando él quiere. Muchos, en forma jocosa y quiźas intentando negar lo que sienten, recuerdan el viejo dicho: “un clavo saca a otro clavo”.

Esta situación, a la larga, no les es indiferente: con el tiempo, esas heridas emocionales que quedaron sin sanar pueden aflorar, afectando la vida y la relación que estén sosteniendo en ese momento, incidiendo en ellos y en la mujer que ocasionalmente esté con ellos en ese momento. Los viejos sentimientos afloran provocando diversas reacciones, de variada intensidad según los casos.

Al haber comenzado otra relación son haber puesto punto final emocional a la anterior, entendiendo y aceptando el dolor, las bases son endebles, poco firmes. Es como edificar una casa sobre arena y no sobre cimientos firmes y bien hechos: más tarde o más tempranos esa vivienda comenzará a tambalearse y eventualmente, caerá.

En ese momento, los sentimientos ocultos por tanto tiempo pueden aflorar con intensidad y manifestarse el sufrimiento diferido.

Por supuesto, todas estas son generalizaciones, pero se marca claramente una diferencia entre los sexos al encarar una ruptura: la mujer sufre en el momento y sale fortalecida más adelante, mientras que el hombre no muestra sus sentimientos y difiere el proceso de duelo.

Si atraviesas una situación de ruptura, enfrenta tus sentimientos y saca las conclusiones que te permitirán seguir más adelante. No niegues lo que sientes, eso te afectará emocionalmente más adelante.

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