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¿Estás preparado para invitar a Dios a entrar en tu vida y en tu situación?

Tú no has encontrado este sitio web por accidente, sino que estás aquí porque estás buscando la respuesta. La verdad que se esconde tras el sentido de todo. ¿Por qué estás aquí? ¿Cuál es el propósito de esta vida? La razón detrás de todo es el AMOR…el amor de Dios.

Dios creó al Hombre y a la Mujer

Al principio, Dios quería una familia, así que Él creó al Hombre y a la Mujer. Su deseo era tener una relación verdadera, no una forzada. Dios quería que alguien eligiera amarlo, por lo que Él ofreció al Hombre y a la Mujer una elección, y ellos se eligieron a sí mismos.

El Pecado del Hombre

Con esta elección, el pecado se introdujo en la Tierra. El pecado ocurre siempre que perdemos la marca de la perfección y nos amamos a nosotros mismos más que a Dios o a los demás. ¿Has pecado? Bueno, la Biblia — “las palabras de Dios para nosotros” — nos dice que todo el mundo ha pecado. Entonces, ¿cuál es el problema? Bueno, el pecado creó una separación entre el hombre y Dios que nos impide tener una relación verdadera con Él. Había que hacer algo para salvar la distancia. Algunas personas creen que, si se trabaja duro, se puede crear un puente sobre la brecha que nos separa de Dios… pero así no funciona.

Jesucristo

La única forma de llegar a Dios es que Dios construya un puente. Él lo hizo enviando a Su hijo en forma de hombre como Jesús, quien murió por nuestros pecados. ¿Por qué Él tuvo que morir? Porque el castigo del pecado es la muerte. Jesús, el único hijo de Dios, intervino por nosotros y tomó nuestros pecados sobre Sí Mismo. Al hacerlo, Él nos liberó y cerró la brecha para disfrutar de una relación plena con Él. Esto es el amor de Dios. No es un juicio ni una condena.

Dios Quiere Una Relación Contigo

Es posible que nunca hayas dado tu vida a Jesucristo. Quizás, orabas cuando eras un niño, hace muchos años, pero te apartaste de una relación con Dios. Sin no importar lo lejos de Dios que te puedas sentir ahora mismo, la noticia maravillosa es que Dios nunca ha dejado de desear tener una relación contigo. Él te ama absolutamente sin condiciones. Nada de lo que hagas te puede hacer ganar o perder el amor de Dios. Lo único que tienes que hacer para ser salvo es aceptarlo. Pídelo. Dios dice que todo el que invoque el nombre del Señor será salvo. Tú puedes tener la relación verdadera y amorosa con Dios que Él siempre ha querido. Simplemente invoca Su nombre… Jesús. No esperes más para unirte a Él en esta relación duradera.

Haz esta simple oración:

Amado Jesús, sé que soy un pecador.
Gracias por morir en la Cruz por mí. Confieso con mi boca de palabra y creo en mi corazón que eres el Hijo de Dios. Creo que eres Señor y que Dios te resucitó de entre los muertos. Por favor, perdona mis pecados y purifica mi corazón. Ven y vive en mí.
Séa el Señor de mi vida. Lléname con Tu Espíritu Santo. Enséñame a caminar contigo y a vivir para Ti el resto de mi vida. Gracias por salvarme y por darme el regalo de la vida eterna en el Cielo contigo. Amén.
¿Has hecho la oración?