Confesiones

El esposo de la infiel

Soy el esposo de aquella mujer que decidió tener una aventura con su compañero de trabajo, aquel hombre que dijo que por encontrar pasada de kilos a su mujer se fijo en la mía, en su delgada cintura y sus pechos grandes.

Soy aquel que se avergüenza de contar esta historia, porque cuando una mujer vive un engaño todos le brindan solidaridad y apoyo, pero si es un hombre el traicionado sólo recibe burlas y reproche, cuestionan su virilidad, insinúan que seguramente es malo en la cama y no satisface a su esposa. O dicen que seguramente hizo algo para merecerlo y que a lo mejor él también ya lo ha hecho y sólo está recibiendo lo sembrado.

Pero jamás he engañado a mi esposa, jamás la he maltratado ni tampoco le he hecho daño. He trabajado arduamente para darle las comodidades que ella merece, el dinero que ella gana en su mayoría lo invierte en ella misma. Si la he descuidado ha sido por estar ocupado y no por apatía.

La explicación que ella me dio para haberme engañado es que fue un momento de debilidad y que sentía que la magia en nuestra intimidad se habia esfumado. Pero jamás me dijo nada, no decidió dialogarlo, sólo decía q tenía que trabajar horas extras para verse con su amante, mientras yo aquí hasta tarde la esperaba, y cuando la necesitaba siempre decía tener dolor de cabeza.

Y ella allá como una bandida recorriendo los moteles con un hombre ajeno, mientras la esposa de él y yo fuimos engañados como tontos. Ahora me cuesta aceptar que se entregó a otro, que sus pechos fueron apretados por las manos de otro, y sus piernas se abrieron para recibir otro cuerpo. Es duro saber que le valió madres nuestro compromiso, que se inventó historias para vivir esa aventura, y que será difícil poder confiar de nuevo en ella.

Pero que puedo hacer si la amo, aunque ella no lo haya valorado siento un gran amor por ella, he tratado de hacer las cosas bien y obviamente se que no soy perfecto, pero jamás una vil traición se podrá justificar escudándose en los errores del otro.

Ya han pasado unos meses y ella quiere que la acepte y vuelva a recibir en casa, renunció a su trabajo pues le puse esa condición para intentar arreglar las cosas. Pero aún me debato en inseguridades y tristezas, pues cada vez que no esté en casa será difícil no pensar que pueda estar haciendo algo malo. Aún así la amo intensamente, me entristece que haya traicionado mi confianza y no haya respetado el amor que nos juramos.

Sentí mucha ira cuando me enteré de esto, quise matar a su amante, pero recordé que él no la había obligado a hacer lo que hicieron, quise golpearla pero tampoco fui capaz, sólo le pedí que se fuera, pero ya de nuevo estará conmigo. No se como reaccionaré cuando esté con ella en la intimidad, pues será duro recordar cuando le esté haciendo el amor que su cuerpo fue profanado, y que otros labios y otras manos la tocaron y un cuerpo ajeno la accedió y la poseyó ilegalmente.

Pero deseo darle otra oportunidad, se que soy humano y también podría fallar, aún así con amarla y todo es una situación nueva y complicada para mi.
Son sentimientos encontrados los que siento por esta maldita traición, huellas que quedan después de una aventura irresponsable e injusta. Intentaré que las cosas mejoren y si vuelve a fallar con todo y amarla tendré que decirle adiós para siempre.

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