Existe una historia de un príncipe de la India que estaba enamorado de su esposa y nunca quería estar sin ella. Un día, un reino enemigo le atacó pero el príncipe no quiso ir a pelear porque no quería alejarse de su princesa, entonces ella le pidió que saliera por un minuto. Luego de un momento una sierva le trajo la cabeza de la princesa junto con su mensaje de despedida: “No permitamos que nuestro amor te destruya, tú eres el príncipe y debes salvar a tu país de los enemigos. Entrego mi vida para que tú puedas cumplir con tu deber”. ¿Qué muestra esta pequeña historia? ¿Qué lecciones se pueden sacar de ella?

Según el escritor especializado en temas de pareja y relaciones C. D. Mohatta, muchos somos extremadamente talentosos y nuestro talento puede hacer una gran diferencia en el mundo. Podemos ayudar a la lucha contra la pobreza, la injusticia y producir una vida mejor para todos, pero algunos caemos perdidamente enamorados y este amor es global, se apodera de nuestra vida, no vemos nada más que no sea el rostro del ser amado en todas partes, el trabajo se vuelve insignificante, perdemos nuestro enfoque y nos centramos en ese amor, como si estuviéramos locos y esto mata la vitalidad de nuestra personalidad.

“Para la persona que siente un amor fanático y profundo, nada importan más que eso. Todos los otros talentos se ubican en el asiento trasero y el único chofer es el amor. Esta clase de amor destruye, ese amor que pudo haber sido muy inspirador, busca la manera de destruir y esta es la ironía del amor. Para liberarnos de tal destrucción, debemos mantener un nivel adecuado en la búsqueda de cada cosa. Debemos detenernos y reflexionar, descubrir si estamos dejando de lado metas mayores y discutirlo con el ser amado. Él o ella seguramente nos ayudarán porque si nos aman desearán que crezcamos. Reflexionemos y hagamos que otras metas sean igualmente importantes en nuestra vida. Enamorémonos, disfrutemos de la brisa del amor, pero no permitamos que ese sentimiento destruya nuestra personalidad”, dice el autor.

Añade que el amor es algo que casi todos deseamos y que pocos lo alcanzamos en la medida esperada. Esto en gran parte se debe a su naturaleza increíblemente vaga que se añade al hecho de que la mayoría de nosotros hace de ese amor una necesidad que debe ser cubierta no por nosotros mismos, sino por los actos de otra persona. Esta es una combinación que hace al amor elusivo y fácilmente revocable. “El amor es misterioso principalmente debido a que poca gente hace el esfuerzo de definir adecuadamente su significado, lo que abarca y cómo puede ser satisfecho. Aquellas pocas personas deseosas de hacer un esfuerzo por lo general descubren que nadie en el planeta tiene la misma interpretación y definición del amor y sus matices. Si no se puede definir lo que se desea pues las posibilidades de cubrir tales deseos son significativamente reducidas. Añadamos a esta mezcla el hecho de que mucha gente tiene una “necesidad de ser amada” que significa que solo a través de las acciones de otra persona pueden sentirse satisfechos y entonces las posibilidades de encontrar un amor que nos mantenga felices, alegres, confiados y apoyados, que es la clase de sentimiento que la mayoría desearíamos que jamás descienda a cero, es imposible”, anota Mohatta.

Para cambiar esto necesitamos tomar el control y pensar en lo que el amor realmente significa para nosotros, por qué es importante y qué lo produce. Esto es bastante difícil porque el amor puede ser una acción, un sentimiento y una descripción. Es algo complicado que empeora al usar un concepto muy vago para describir un juego completo de deseos y procesos intrincados.

“A más de esto debemos considerar si nuestros conceptos y deseos son posibles y deseables. Hay una enorme idealización en el amor romántico que crea expectativas altas, pero que a menudo causa una esperanza de lo imposible o impracticable. Las fantasías creadas en poemas, canciones, el teatro, los libros y las películas pueden generar emociones maravillosas y tiernas pero es vital tener una perspectiva realista de las cosas. La realidad y la fantasía son dos bestias diferentes y la verdad es que si nuestro corazón desea alcanzar lo imposible o lo más cercano a lo imposible, entonces terminaremos sintiéndonos decepcionados y posiblemente miserables por mucho tiempo”, dice el autor.

La necesidad mata la pasión

Según Mohatta, si eres la persona necesitada dentro de la relación esto probablemente ocurre porque transfieres a tu pareja la responsabilidad de sentirte a gusto. Si las cosas salen bien te sientes bien y si no es así te sientes mal y empiezas a buscar el camino para hacer que la otra persona cumpla con tus deseos. Cualquier cosa que haces es una forma de manipulación. Pudiera ser de forma negativa mediante la desaprobación, la rabia, el resentimiento, la amargura o pudiera hacerse lo contrario a través de sentir tristeza, depresión o desesperación. “El gran dilema con este comportamiento es que nunca se resuelve el problema real que es haber creado una necesidad que puede ser satisfecha solo por alguien más. Al contrario, esto crea una gran obligación hacia la otra persona y cuando tú creas una obligación hacia alguien más terminas necesitando esa persona”, comenta.

El amor idealizado es un concepto hermoso pero en la vida real no cumple con los rigores de la existencia pragmática.

Tener en cuenta

– La gente con menos reglas es la más feliz. Mientras más reglas se apliquen a un comportamiento, más restricciones se aplicarán. -Hasta el más independiente y fuerte se torna dependiente y neurótico si su pareja le impone obligaciones y expectativas imposibles. -El amor abierto y libre con el que se empieza, muere a causa de las necesidades y obligaciones. La gente es más feliz con menos reglas. -Simplificar las reglas del amor y reducir en lo posible la dependencia en la otra persona es una de las claves para el éxito total.

También le puede gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *