Consejos Dímelo Bonito Enamorados

Y cuando menos lo esperas… Aparece ese alguien a quien vale la pena conocer

Cada uno de nosotros debe contar con sus propias historias de amor, algunas buenas, otras que no recordamos con el mayor de los agrados, otras mágicas… pero de una u otra manera esas historias de amor han dejado un efecto en nosotros, nos han hecho ver el amor de una manera en particular y en algunos casos hasta evitarlo.

Pero el amor, siempre tan él, tan sorpresivo e irreverente, se encarga siempre de mostrarnos que hay motivos para quererlo en nuestras vidas y nos coloca en esa posición, donde nos resulta imposible no querer abrirle paso a la posibilidad de al menos conocer a esa persona que promete ser la explicación viviente de todo lo que nos ha ocurrido hasta ese preciso momento.

Sin buscar, inclusive ante la negativa rotunda y esa armadura especialmente diseñada para no poder recibir, e inclusive con muchas intenciones de ser sencillamente invisibles, el amor se planta en frente y nos dice: aquí estoy nuevamente, ¿será que negociamos mi presencia en tu vida?

Y allí comienza una nueva historia, donde quizás nos cueste un poco quitarnos la armadura, bajar los muros que hemos levantado, cambiar de actitud, pero entenderemos que el amor siempre merece una nueva oportunidad, que independientemente de lo que hayamos pasado, no es el amor el culpable, que todo lo que nos ocurre son experiencias y cada una de ellas nos ayuda a ser mejores, a entender y a sanar y que si decidimos bloquearnos la posibilidad de amar, sencillamente no habremos entendido nada hasta el momento.

Es una locura odiar a todas las rosas sólo porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños sólo porque uno de ellos no se cumplió. El Principito

No levantemos tantas expectativas, vivamos cada experiencia sin relacionarla con nuestro pasado, ni esperando que sobre ella podamos proyectar nuestro futuro, el amor se vive en cada momento, no sabemos a ciencia cierta si podremos estar con alguien por periodos indeterminados de tiempo, pero lo que realmente importa es que lo vivamos, que demos lo mejor de nosotros y permitamos que la otra persona llegue a nosotros, para mostrarse, para ser, para estar…

Ciertamente muchas veces se falla en el amor, pero también se disfruta, se aprende y se crece… Honremos a cada persona que llega a nuestras vidas para compartir un pedazo de la suya con nosotros y si sentimos que vale la pena darle espacio, no lo pensemos mucho y permitamos que nuestro corazón nos guíe… Él tomará la mejor dirección.

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