Carta: “Que no se enteren lo mucho que él te dolió”

Una periodista escribió una poderosa carta donde explica lo que se siente terminar una relación.

“No, no se trata de ego o miedo a ser vulnerable y mucho menos de un desesperado intento por no darle importancia.

Hace unos cuantos años atrás conocí a alguien que en una sola semana se las arregló para diluirse en mi corazón. Dicen que la importancia de una relación no está en el tiempo que pasa sino en la intensidad con que suceden. Y es verdad. Él y yo tuvimos una sola semana para engancharnos y después de eso yo tuve que marcharme por tres meses a otro país.

Él dijo que quería esperarme, yo le dije que deberíamos ser sólo amigos mientras la distancia fuera un impedimento. Pero al llegar allá no podía dejar de pensar en él y aprovechar cada segundo libre para comunicarnos.

Así pasó un mes y medio en el que los sentimientos crecieron como un tsunami y lo que más anhelaba era abrazarlo de nuevo y él se sentía igual, no teníamos una relación formal, pero era allá a donde queríamos llegar a mi regreso. Pero en una noche de copas, un mes y medio antes de que yo volviera, él beso a alguien más y en este pequeño mundo, en menos de 24 horas yo me había enterado.

Nunca he sido de las mujeres que se ilusionan fácilmente y mis amigas lo sabían. Hubo otros hombres que me hicieron cosas parecidas en el pasado y mis amigas me vieron superarlo con la facilidad que me correspondía. Pero con él… no hay palabras para describir la tristeza que sentí por un buen tiempo. Yo, la chica fuerte del grupo me desmoronaba ante los ojos de mis amigas, quienes hoy en día le guardan más rencor de lo que deberían y eso es mi culpa.

La razón por la que ellas no le pueden ver ni en pintura no es por lo que me hizo, sino porque me dolió. Porque nunca antes un error de un hombre me había afectado en lo más mínimo, pero con él, cómo dolió el corazón. Sólo aquello que realmente toca tu alma es capaz de hacerte sentir dolor. No son necesariamente las acciones, sino lo que sentimos por esa persona lo que le quita la impermeabilidad a nuestro corazón.

Yo sé que es en nuestros amigos en quienes nos refugiamos cuando nos lastiman, pero debes tener cuidado si no quieres que ellos odien a quien tú tanto quisiste.

Ten cuidado con quien y como compartes lo que te duele. Selecciona aquel amigo que sea capaz de entender con empatía sin llenarse de rencor por alguien a quien tu jamás podrías odiar. A la final lo que te duele no son las cosas malas, sino que antes de eso esa persona te hiciera tan feliz.”