Confesiones

“Carta a la amante de mi esposo, 5 años más tarde”, lo que sucede cuando se llega a perdonar

Perdonar una infidelidad no es fácil, especialmente cuando luego de perdonarla, decides darle a tu esposo una segunda oportunidad. ¿Cómo te mueves hacia delante cuando tu marido te recuerda a ese pasado doloroso? Los expertos dan muchos consejos, pero cada uno hace lo que puede para seguir adelante.
Esta carta fue publicada en otro sitio, traducida y adaptada, para reflexionar cómo una infidelidad puede destruir las almas de tanta gente, por un acto que puede durar desde minutos hasta años.

Querida amante…
Sí, todavía no puedo referirme a ti por tu nombre. Aún eres la mujer que trató de robarme a mi marido y a mis hijos. Sí, mi marido fue un idiota por “enamorarse” de ti, pero esta carta no es acerca de él – se trata de ti.
Tú no triunfaste. En mis ojos (y en los ojos de muchas otras personas), nunca tendrás éxito. Le hiciste algo horrible a mi familia. Intentaste destruirla.
¿Nunca pensaste en esa mujer con la que ese hombre estaba durmiendo? ¿Nunca pensaste en que la devastarías? ¿A ti ni siquiera te importó? Probablemente no, y eso es lo que hace que seas una persona horrible.
¿No pensaste en los hijos del hombre a quién estabas seduciendo?
¿Qué te pasa? Las mujeres tienen que permanecer juntas en este mundo, no jugar con lo que es de la otra. El Karma es de gran alcance, e irá (si no lo ha hecho ya) por ti.
Debes saber que tuvimos que trabajar muchísimo después de que él me eligió a mí y te dejó a ti. He leído todos los correos electrónicos de él y de ti. En todos proclamas tu amor y cómo ustedes dos eran “almas gemelas”. ¿En serio?
Dieciséis años – ese es el tiempo que he estado con mi marido. ¿Tú? Ocho meses. ¿Por qué? Debido a que tú realmente pensaste que podías dormir con un hombre casado y salir ganando, ¿verdad? Pensaste que realmente iba a ser tuyo, ¿verdad? Me das risa.
Todavía pienso en ti todos los días. Yo no odio a mi marido ya. Estoy orgullosa de él. Él ha sido el modelo perfecto para alguien que ha cometido una infidelidad. Tenías razón en una cosa: Es verdaderamente un gran hombre.

Luego de noches enteras gritando, llorando, y amenazando con dejarlo, él se quedó allí soportando todo. Claro, había días en los que no podía manejar la culpa por lo que tú y él hicieron. Había días en que él no pensaba que iba a sobrevivir. ¿Pero adivina que? Él lo hizo. ¿Y adivina qué? Nos amamos a pesar del desastre que dejaste atrás.

Es probable que hayas estado con un sinnúmero de otros hombres ya; las mujeres como tú hacen eso. Si aún piensas acerca de mi marido, espero que sepas que eres una mala persona. Cualquiera que trate de tomar al esposo y padre de otra familia es una mala persona.

¿Te sucedió a ti? ¿Es por eso que has intentado hacérselo a otra persona? Eso no está bien. Yo no te hice nada, ni mis hijos tampoco.

Tal vez, por alguna casualidad del universo, estás leyendo esto ahora mismo. Si te tuviera en frente me pondría de pie y te diría esto:

Amo a mi marido. Estoy orgullosa de mi marido. Ahora no eres más que un mal recuerdo. Hemos hecho todo lo que pudimos. Nosotros somos las almas gemelas. Tú no.

Adiós para siempre,

La esposa

Esta esposa decidió perdonar y entre los dos seguir adelante. Con dolores, con cosas para aprender, con cosas para reprochar, cosas para olvidar, cosas para siempre recordar, heridas, cicatrices, odio, rencor, miedo, pero por sobre todo, amor; el amor los salvó.

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