Hoy es un buen día para empezar a amarte. Eres una persona única, irrepetible e irreemplazable, llena de talentos y virtudes que ha pasado por cosas duras en la vida, pero pudo superarlo todo! Adelante!

La manera de valoramos a nosotros mismos determina todos los ámbitos de nuestra vida. Es más fácil alcanzar nuestras metas si contamos con nuestra propia aceptación, si verdaderamente nos gustamos, si somos capaces de apreciarnos. Para llegar a tener una valoración positiva de nosotros mismos tenemos que trabajar la autoestima. Esta nos permite reconocer y explotar nuestras habilidades, capacidades y puntos fuertes, para que, si cometemos errores, aprendamos de los mismos.

La autoestima se puede entrenar hasta que se transforma en hábito. De manera que, una vez incorporado a nuestra forma de vivir, se transforma en algo natural y lo podemos aplicar en múltiples situaciones y circunstancias de nuestra vida.

Mira lo que les ocurre a las personas con una autoestima alta:

1.- Estamos más seguro de quién somos y de lo que tenemos para ofrecer al mundo.

Tener la autoestima alta significa un tipo de amor propio que no es egoísta. Es tener un grado de aceptación de uno mismo, sin caer en la soberbia y vanidades, en el que tomamos conciencia de que nuestra valía no depende de factores externos, que son cambiantes y temporales, sino de nuestra propia esencia y ésta es permanente. Es conocer nuestros límites y nuestras posibilidades.

Tanto en lo personal como profesional, la autoestima nos permite sentirnos más preparados para lograr nuestros objetivos vitales, nos permite tomar conciencia de nuestras capacidades y talentos. Por ejemplo, al enfrentarnos a una entrevista de trabajo, una autoestima alta puede ser más determinante que tener un currículum perfecto.

2.- Estamos más capacitados para poder ver lo mejor de los demás y lo bueno del mundo que nos rodea.

Somos más optimistas, confiamos en nosotros y entendemos que todo es un reflejo de lo que hay en nuestro interior, por eso, confiamos en los otros.

3.- Tenemos más facilidad para dejar el pasado atrás y también para experimentar el momento presente.

Una persona con un fuerte amor propio no se deja abatir por las situaciones dolorosas de su pasado, aprende de ellas y afronta los retos de la vida sabiendo que no siempre se gana.

La persona que se acepta a sí misma, tal y como es, saborea cada instante sin perturbarse por lo que dejó atrás y afronta el porvenir con una actitud calmada.

4.- Somos más fuertes para afrontar las adversidades y los fracasos.

La autoestima crea en nosotros cierta resiliencia. La vida nos depara a todos situaciones de todo tipo y hay momentos que nos toca afrontar capítulos dolorosos, inesperados, terribles y es en ellos donde se diferencian las personas fuertes de las que no lo son.

Con un nivel de autoestima alto nos sentimos más fuertes para afrontar las condiciones adversas, pues sabemos que incluso las más dolorosas pasarán. Como dice el refrán “no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista”.

5.- Desarrollamos la capacidad de perdonarnos a nosotros mismos y a los otros.

El perdón es un síntoma de salud mental, no es síntoma de debilidad ni necesariamente lleva a la reconciliación. Es un sentimiento que a la persona sana le impulsa a seguir adelante sin el lastre de lo que uno mismo o los otros hayan podido hacer en el pasado.

Perdonarnos o perdonar a quienes nos han herido es una acción que se traduce en bienestar psicológico y salud física. La persona que perdona es más empática, es capaz de comprender y puede ponerse en la piel del otro.

6.- Reafirmamos nuestros valores, integridad y forma de ser.

Puede que no seamos los más exitosos del mundo, pero somos capaces de defender lo nuestro con una convicción que nace del auto conocimiento y del respeto a los demás.

7.- Cuidamos la salud, tanto física como mental.

La autoestima es uno de los factores principales para lograr el bienestar. En diversos estudios se pudo observar que las personas con niveles de estrés altos y niveles bajos de autoestima, acumulados toda una vida, mostraban malos resultados de salud mental.

Pero, entre quienes mostraban una autoestima alta y vivían con un nivel de estrés alto, no se observó una mala salud mental. Las personas con una autoestima alta no pierden el tiempo comparándose con los demás. Nuestro nivel de autoestima alto nos permite tomar conciencia de que somos seres dignos de respeto.

8.- Estamos en mejores condiciones para desarrollar una actitud optimista en la vida y, lo que es más importante, para vivir de acuerdo a ella.

Para las personas con una autoestima alta las dificultades se convierten en experiencias de aprendizaje. Incluso en un día miserable, nos decimos que mañana será probablemente mejor.

Ver el lado positivo de la vida y experimentar los acontecimientos de un modo más positivo nos permite estar conscientes para disfrutar de lo nuevo que se presenta. El estilo de vida de una persona pesimista se traduce en tasas altas de enfermedades infecciosas, en mala salud e incluso en mortalidad prematura.

9.- Estamos más contentos y estamos en condiciones de compartir la alegría con otros más fácilmente.

La alegría de una persona segura, confiada y alegre es contagiosa, se expande y se engancha a los que la quieran tomarla. Los otros, si quieren, solo tienen que aceptarla, para que entre en sus vidas.

En cada uno de nuestros gestos cotidianos: cada llamada telefónica, cada e-mail que enviamos, cada abrazo, en cada interacción con las personas que nos relacionamos estamos generando salud emocional y este es un círculo saludable, que inspira a las otras personas que entran en contacto con nosotros la alegría de estar vivos.

10.- Estamos capacitados para responsabilizarnos de nuestra propia vida y de lo que hacemos con ella.

Somos un tipo de persona que es capaz de salir de la zona de confort, estamos seguros y nos sentimos capacitados para avanzar en nuestra visión de la vida. Nosotros somos los únicos responsables de los pensamientos que pensamos y de las acciones que realizamos.

Únicamente somos nosotros los que rompemos las barreras que nos limitan para ir más allá. Nuestra auto confianza nos permite establecer conexiones con los demás, así mismo, estamos preparados para saber dar y recibir. Entendemos que los seres humanos somos sociales y que todos nos necesitamos a todos.

Al mismo tiempo, entendemos lo importante que es cooperar con otras personas, abrir distintos canales de comunicación, compartir nuestros conocimientos y experiencias. Somos capaces de demostrar interés sincero por los demás y de vivir con generosidad para alcanzar nuestras metas personales y profesionales.

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