Reflexiones

ATRAES LO QUE PIENSAS

¿Cuántas veces hemos leído o escuchado esta frase?

Seguramente muchas y sobre todo, la mayoría de nosotros, la hemos mal entendido.
Si pienso mucho en mi novio, seguramente él me llamará en éste momento.
Si pienso en que la fiesta del sábado será divertida, seguramente disfrutaré de una fiesta genial.
Si pienso que yo puedo aprobar el examen, seguramente aprobaré con excelentes calificaciones.

Hasta aquí, todos sabemos que si pensamos positivo, la vida nos responde en positivo y si no es así, cuando menos nosotros lo veremos positivamente sin tanta queja.

Pero ¿Qué pasa cuando un pensamiento dura más de 3 días? Cuando un pensamiento ocupa nuestra mente por semanas, meses o incluso años?
Simple, alejamos aquello que añoramos, por una simple razón, vibramos en lo contrario.

Si yo pienso que vivo sin amor, si todos los días me despierto añorando una pareja, si todas las noches las paso soñando en tener pareja, si voy por la vida sintiéndome sólo, si trabajo todos los días pensando en mi soledad, si cada que puedo hablar de mis cosas expreso que lo que busco es amor. Sin darme cuenta, me he vuelto un pensador compulsivo de mi “carencia de amor”. Y he pasado de un simple “pensar lo que deseo”, a vibrar en la frecuencia “yo soy una persona carente de amor” y como consecuencia, el Universo hará todo necesario, para cumplirme mi firme deseo: “Vivir carente amor”.
He pasado de decretar lo que quiero: “tener una pareja” a decretar lo que quiero ser: “una persona carente de pareja, de amor”.

Y lo mismo ocurre con el dinero. La gran mayoría de las personas va por la vida asumiéndose como “pobre”. Diciendo cada que tienen oportunidad, “no tengo Dinero”, “no me alcanza el dinero”, “necesito dinero” y con eso, no están llamando al Dinero, sino a la carencia del mismo. Porque vibramos en la carencia, nuestros pensamientos se vuelven obsesivos con respecto a nuestra carencia, por lo tanto, jamás llegará dinero aunque nos paremos de cabeza.

¿Alguna vez se han detenido, a pensar algo como “ojalá mañana haya aire para respirar”? ¿Alguna vez le han dedicado más de 10 segundos a dicho pensamiento?
Es más, ni siquiera somos capaces de pensar por más de un minuto, que quizá mañana no estemos vivos. Todos tenemos la creencia, la fe, la esperanza, la confianza, de que mañana estaremos vivos, y justamente esa confianza, es la que nos permite planear nuestro día a día.

Si lo primero que pienso al despertar es en una necesidad, si todo lo que yo vibro es una necesidad, ¡atraeré necesidad!

Y dejémonos ya de la típica pregunta “qué hago”, porque absolutamente todos los seres humanos, sabemos perfectamente lo que debemos hacer en todo momento. Pero nos encanta hacernos los ciegos, nos encanta ponernos pretextos para seguir igual.

¿Cuántas personas que viven carencia económica siguen por años y años en el trabajo que jamás les dará una moneda más? ¿Por qué no van a 25 entrevistas de trabajo éste mes, en sus ratos libres y buscan algo mejor para ganar más? ¿Por qué no toman un curso de algo nuevo para poder dejar ese trabajo y dedicarse a otra cosa? Y que conste que yo no he dicho que renuncien a su trabajo actual y vivan del aire. Pero si ya llevan mucho tiempo trabajando en algo que no les gusta o que no les da el suficiente dinero para vivir cómodamente, combinen nuevas búsquedas de otros trabajos con su trabajo actual.
Y claro que comenzarán los pretextos: a qué hora, no tengo tiempo de buscar otra cosa, no sé hacer otra cosa, etc.

Y es que en definitiva, el Universo en ocasiones, sólo tiene una manera de hacer que “nos movamos”, que “nos decidamos”, y eso es ponernos una enfermedad enfrente, una muerte enfrente, un accidente enfrente, etc.
¿Tú qué sabes que tu negocio empezó a dejar de ganancias, porque es la forma que tiene el Universo de decirte que te dediques a otra cosa?

¿Tú que sabes que esa repetitiva falta de amor es una señal del Universo para decirte que te enfoques en ti, en crecer, en aprender y en usar tu tiempo en otra cosa porque el verdadero amor sólo lo encontrarás cambiando de camino?

Y lo mismo con las enfermedades, muchas veces conocemos a personas que ya se han asumido como enfermos, y aunque dicen querer sanar, vibran en la “carencia de salud”. Hacen lo mismo, comen lo mismo, toman sus medicinas y de vez en cuando dicen que quieren sanar.

El pensamiento, va acompañado de acción por supuesto. No se trata de invocar al Dios de los deseos y pedirle lo que queremos para esperar sentados.
Si yo quiero una pareja y ésta no llega, debo moverme por nuevos caminos, mejorar como persona, crecer, para de esa manera, atraer otro tipo de personas más acordes conmigo.
Si yo quiero una mejor economía, no me puedo detener en seguir haciendo lo mismo y tan sólo añorar riquezas.
Si yo realmente quiero sanar, debo revisar lo que estuvo mal y cambiarlo, no quedarme tomándome las medicinas que dijo el doctor sin hacer cambios en mi vida.

Y es que el ser humano es así, todos nosotros somos así. Preferimos la comodidad de lo conocido. Preferimos pensar que mañana mágicamente todo cambiará para mejor. Y necesitamos una sacudida que nos haga movernos tan sólo un poquito.

No vibremos en carencia y aprendamos a confiar. No sólo en un Universo mágico que nos conceda los tres deseos, confiemos en que somos capaces de hacer cosas diferentes. De aprender cosas diferentes.

Pongámonos plazos para movernos.
Si éste trabajo que tengo no me da para comprarme un coche el año en dos años, comenzaré a meter papeles y a buscar otros trabajos en un año. Así estaré con mi trabajo seguro, pero buscando otras opciones.
Este negocio que tengo no me está dando para poder vacacionar dos veces al año, entonces seguiré dando mi 100 con él pero sólo 6 meses más en lo que planeo un negocio diferente y éste lo traspaso para capitalizarme e intentar por otro lado.
Esta enfermedad ya vi que con mis pastillitas diarias no es suficiente. Intentaré nuevas terapias, nuevo alimentación, hacer otro tipo de ejercicios, para ver si puedo eliminarla por completo.

De ese modo, dejaré de tener pensamientos obsesivos de carencia, y comenzaré a tener pensamientos de optimismo, de oportunidad, de avance. Tengo que dar el primer paso y acompañar mis pensamientos positivos con acciones.
De esa forma el Universo estará dispuesto a darme lo que en realidad merezco y dejará de cumplir mis equivocados decretos.

No se trata de que sueltes la rama que te sostiene y caigas al vacío. Se trata de que todavía sostenido de tu rama, visualices nuevas ramas cercanas de las que te puedas sostener. Una rama distinta, un árbol distinto, quizá más lejos, quizá más grueso, quizá más seguro. Y hasta tenerlo claro saltar.
Sin darte cuenta, estás tan aferrado a tu rama, que si ocurre un imprevisto, caerás y será entonces que sin rama alguna, deberás volver a trepar.

Amor jamás caerá del cielo, dinero menos y la salud jamás.
Son los 3 pensamientos obsesivos más comunes y ya es hora de que asumas tu responsabilidad en esto.

Y tú puedes dar tu 100% a cosas nuevas. Aventurarte a descubrir nuevos caminos, pero mejor que sea bajo tus decisiones y no bajo circunstancias tristes o desoladoras.
No esperes a que tu pareja muera, para aprender a ver por ti mismo.
No esperes a que tu empresa quiebre para comenzar a buscar un nuevo trabajo.
No esperes a estar enfermo para cambiar tu manera de ser, de reaccionar o de comer.

Y así, entre menos pienses en lo que careces, más atraerás aquello que ya no será tan importante que llegue, porque simplemente lo tendrás.

Si yo me obsesiono con tener un hijo, estoy bloqueando el tenerlo.
Si yo me obsesiono con tener un marido, adiós marido.
Si yo me obsesiono con lo que sea…más lejano estará ese “lo que sea”…

Somos pensamiento, somos energía y si nos pensamos amados, amorosos, abundantes, exitosos, sanos. Si nos creemos amados, amorosos, abundantes, exitosos, sanos. Si nos sentimos amados, amorosos, abundantes, exitosos, sanos. Eso seremos y vibraremos en la frecuencia correcta.
Abandonemos el necesito y el quiero, por el “me muevo y lo consigo”.

Pretexto hay miles, historias muchas, casos diferentes todos. Pero recordemos que cada uno de nosotros, en el fondo, sabe lo que está haciendo mal, lo que debe cambiar pero no se atreve, lo que debe dejar pero le da miedo y es sobre esos temas que se deberá poner a trabajar.
NO NOS ASUMAMOS CARENTES, PARA NO ATRAER CARENCIA.

Fuente: Elizabeth Romero Sánchez y Edgar Romero Franco

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