Bien decía el gran Octavio Paz que éramos unos hijos de la chingada; y lo seguimos siendo. El papel de la Madre en México sigue siendo la fiel representación del machismo; siguen siendo “las chingadas”.

Decimos que amamos a nuestras madres, que son los más valioso, pero realmente les damos el papel más injusto.

Pobre de aquella mujer que sea madre antes de tiempo, decimos que le pasó por “utap”, y si el novio se hace agua, decimos que se lo merece por “caliente” y por “pendeja”; aún en pleno siglo XXI, el macho que tiene hijos “regados” ni siquiera es juzgado, inclusive es festejado, pero si es mujer, aunque sea nuestra sangre la maltratamos, inclusive aunque nosotros seamos la razón de su juicio, también las juzgamos como tal.

La madre es la que sufre la deformación de su cuerpo y la carga del hijo no sólo de los 9 meses, más bien, del resto de su vida, porque no volverá a dormir tranquila nunca más, aunque su hijo tenga 60 años siempre velará por él; pero aún así, el macho fija su linaje, él pone su sello, el apellido es del hombre, una clara muestra de quien es el que manda. Y si el vástago no tiene apellido, el de la madre muchas veces será rechazado como si fuera poca cosa, como si fuera una desventaja, una debilidad, un defecto heredado de la madre, ni siquiera se juzga al padre por su ausencia.

La madre pasa a ser esclava de su hijo, del esposo si también está casada y sobre todo se vuelve esclava de la sociedad, ahora será vigilada por el mundo entero, ya no sólo es mujer, ahora es madre, sus obligaciones se elevan a la décima potencia y a sus libertades se le saca raíz cuadrada; y ahora, gracias a la libertad femenina, no sólo trabaja en casa, muchas, ahora también trabajan para generar dinero; el hombre les da “permiso”, pero claro siguen con las obligaciones del hogar; puede que algunas tengan quien limpie la casa (por lo regular otra mujer, casi siempre otra madre); pero siguen con las obligaciones de ayudar en las tareas, llevar y traer hijos, organizar la casa, compras, etc. Es decir ahora juegan el papel del macho y de la hembra, pero sólo en lo que respecta a las obligaciones, con las libertades aún seguirá siendo mal vista, si quiere hacer las cosas en las que se divierte el hombre, hasta sus mismas madres le dirán que es una…

Si bien la madre es la que se pega las desveladas noche tras noche, y dedica todo su tiempo para sus hijos, si las cosas salen bien con la educación del niño, el triunfo es de ambos, aunque el padre en algunos casos sólo dio dinero; pero si el hijo sale “malo”, “burro”, “drogadicto”, etc. La culpa es de la madre, por regañona, gritona, consentidora, dejada, floja; pero pocas veces se culpará al padre.

Si la madre es engañada por el marido es una “pendeja”, y fue por su culpa, por no ponerse guapa y elegante, por dejada; si ella hace lo mismo, es una ptau y su marido se vuelve un “pobrecito” y un ser ofendido para la sociedad.

La madre no sólo le toca las desveladas de sus hijos; le tocarán las de su madre, si no lo hace también sera una mala hija; le tocarán las desveladas del esposo si éste cae en cama, ella lo cuidará, será su madre; pero, que no pase lo opuesto, que no caiga ella, porque no, a él no le toca, no es su responsabilidad.

La madre es el ser más juzgado por los hijos, casi siempre la juzgan, la crítican, pocos las respetan igual que al padre, “es que es diferente” dicen unos, inclusive unos las regañan; no importa si son trabajadoras, inteligentes, responsables, siempre las vemos como chingadas, siempre las vemos como si nos necesitarán, por alguna extraña razón nos damos el lujo de sentirnos lo más importante para ellas. Podemos levantar la voz, bromear con ellas, corregirlas, inclusive siempre pensamos que somos mejor que ellas, pero que nuestro padre no, y si lo pensáramos no lo diríamos, inclusive aunque no existiera.

Ser madre en México es una friega, es un proceso de esclavitud, sea cual sea la situación, la madre se vuelve esclava de su vida; simple y sencillamente porque el sistema está diseñado por el macho, para el hombre y en beneficio de éste.

El sistema necesita cambiar, mientras la mujer sea esclava de ser madre, este mundo no será equilibrado. Si el mundo fuera parejo, los hombres deberían de operarse para no tener hijos, sería mal visto el hombre con panza, los hombres cuidarían a sus hijos la mitad del tiempo y también los ajenos; el sistema debería ser muy diferente a lo que hoy es. Y eso no los debería hacer especiales, o “hay que lindos”, sólo los haría padres.

Feliz día de las madres, porque aún así, sé que lo aceptan y lo hacen con amor, pienso que el amor de madre a hijo es de las pocas cosas puras y sinceras en este mundo, de las pocas cosas indestructibles. Se que Dios seguro les tiene el paraíso ganado, pero también pienso que es su responsabilidad exigir que en la tierra cambien las reglas del juego.

“Ayúdate que te ayudaré”.

Gracias por sus comentarios y por compartirlo.

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